jueves, 27 de enero de 2011

LA LLEGADA DE UN HERMANITO




La llegada del segundo hijo provoca cambios que no siempre traen sólo alegrías en la vida del hogar. Como posiblemente tú y tu pareja le dediquen mucha atención y energía al nuevo miembro de la familia, primero en los preparativos del feliz acontecimiento y luego en satisfacer las necesidades básicas del recién nacido, es de esperar que tu hijo mayor experimente emociones contradictorias, que van desde celos y rencor hasta entusiasmo y regocijo.
Por eso, los niños pequeños que no pueden verbalizar sus sentimientos quizá tengan regresiones en su comportamiento después del nacimiento de un hermanito, como chuparse el dedo, volver a usar el biberón y olvidar todo lo que aprendieron sobre el control de sus esfínteres (ir al baño). Los niños más grandes, en cambio, pueden expresar sus sentimientos poniendo a prueba tu paciencia y la de los otros adultos, portándose mal, poniéndose caprichosos y negándose a comer, entre otras reacciones posibles.



La buena noticia es que estos inconvenientes suelen ser transitorios. Además, puedes revertirlos o evitarlos preparando a tu hijo para disfrutar de la llegada de su hermanito. ¿Cómo puedes hacerlo? He aquí algunas recomendaciones que podrían ayudarte:
• Explícale el embarazo de una forma que él entienda, el lenguaje, tiene que estar a su nivel y tener sentido para él. Si está en edad preescolar, es preferible que le digas que llegará en determinada época del año (por ejemplo, en invierno o cuando haga frío) en vez de decirle: “dentro de 9 meses”.
• Si muestra interés por aprender más sobre su futuro hermanito, pueden realizar varias actividades juntos, como ver fotografías de cuando él era un recién nacido, leer libros infantiles sobre el tema, visitar amigos que tengan bebés o pensar en posibles nombres. Incluso, déjalo que te acompañe al médico para escuchar el latido del corazón del bebé (y si lo prefieres, puedes informarte sobre cursos que brindan en algunos hospitales para estas situaciones).
• Si planeas hacer cambios en el dormitorio del niño mayor para acomodar al bebé, hazlo unas cuantas semanas antes del nacimiento y deja que tu hijo elija artículos para decorar el espacio de su nuevo hermanito.
• Adelántale todo lo que pueda ocurrir una vez que el bebé esté en casa: llorará, dormirá, necesitará que le cambien los pañales… y no te olvides de asegurarle que, a pesar de eso, tú seguirás teniendo tiempo y amor para él.
• Destaca y refuerza la importancia que tendrá su nuevo rol de hijo y hermano mayor.
• Organízate con anticipación para el día del parto: define quién cuidará de tu hijo mayor mientras estés en el hospital (una buena idea es que compartas esta decisión con él), y si le entusiasma ir a visitarte puedes organizar que no haya otras visitas la primera vez que él vaya, para convertirlo en una situación familiar íntima.
• Cuando el bebé esté en casa, inclúyelo lo máximo posible en las actividades diarias relacionadas con el cuidado del bebé. Y cuando debas amamantarlo, es conveniente que tu hijo mayor tenga a mano juguetes para entretenerse y evitar que te interrumpa y que se sienta ignorado o desatendido.
• Durante los días que rodean el nacimiento del bebé, intenta mantener las rutinas de tu hijo mayor lo más regulares posible. Luego, aprovecha todas las oportunidades que tengas para relacionarte individualmente con él: si sabe que puede disfrutar de un rato de atención exclusiva a diario, es posible que disminuya cualquier resentimiento o enfado que pueda haber acumulado contra el bebé.


La familia se agranda y dentro de poco, todo será diferente. Por eso, a lo largo de todo este proceso, no dudes en animar a tu hijo mayor a expresar cualquier sentimiento de enfado que pueda tener contra el bebé. Si se porta mal, no seas demasiado suave con él pero trata de comprenderlo, tal vez la mala conducta sea un indicador de que necesita más atención personalizada de sus padres. Trata de dársela y transmítele el mensaje de que, a pesar de que sus sentimientos son importantes y legítimos, debe expresarlos de forma apropiada.
Verás que con paciencia y preparación, esa transición será más sencilla de lo que esperas y tendrás muchos recuerdos gratos que compartir con la familia cuando sean mayores y vean las fotografías de cuando eran pequeños.



Fuente: www.vidaysalud.com

viernes, 21 de enero de 2011

¡Bebé a Bordo!



Decimos que queremos mucho a nuestros hijos, antes de que nazcan los esperamos con muchas ganas, preparamos miles de detalles para recibirlos con bombos y platillos. Pero muchas veces vemos viajar bebés en las piernas de las mamás sin ninguna protección especial: el bebé sin sillita y la mamá sin cinturón. La silla para el auto es una las cosas que hay que tener en cuenta, para que llevar un bebé a bordo sea realmente un acto de amor y seguridad.




Cada cual con su sillita. ¿Para qué? Para salvarles la vida en caso de accidentes. Cuando mamá, papá y el bebé viajan en el auto, aunque no lo sientan, están desplazándose a la misma velocidad que el vehículo y al unísono con él. En caso de un frenazo brusco todo lo que no se encuentre atado dentro del auto seguirá su viaje hacia adelante y sólo se detendrá cuando choque contra algo (puede ser la parte delantera del coche, el parabrisas, el asfalto, etc.).
Por eso es importantísimo que niños mayores y adultos viajen con los cinturones de seguridad ajustados y que los niños más pequeños lo hagan sujetos a sillas especiales que se fijan al asiento con el cinturón de seguridad del vehículo. Los niños, por su estatura y estructura ósea, no alcanzan a ser protegidos adecuadamente sólo con el cinturón de seguridad.


Lo que algunos padres piensan




• A mi bebé lo llevo en brazos porque es más seguro
En caso de choque, aún a 10 km/h, un adulto es expulsado hacia adelante y la tendencia instintiva es abrir los brazos para frenar el impacto. En un instante habrá soltado al bebé.
• La sillita solamente hace falta si se circula en ruta a gran velocidad
El setenta por ciento de los accidentes ocurre en trayectos cortos, a menos de 15 km del domicilio y a alrededor de 50 km/h. A esta velocidad, el choque es similar a la caída de un cuarto piso y un niño de 25 kg será arrojado hacia adelante con una fuerza equivalente a una tonelada.
• En caso de accidente es mejor que esté suelto y salga despedido
Las estadísticas demuestran que ser despedido fuera del vehículo aumenta 6 veces las posibilidades de morir en el accidente. Además el veinte por ciento de los niños accidentados, no atados, salen expulsados fuera del vehículo por el parabrisas.
• Los chicos no soportan estar atados
Es una cuestión de hábito. Está demostrado que cuando los niños se acostumbran desde pequeños a viajar sujetos lo toleran muy bien.
• Los sistemas de cinturón no son cómodos
Todos los asientos y correajes están diseñados para brindar máximo confort y los más pequeños cuentan con especiales condiciones de comodidad: tienen apoyos laterales y formas adaptadas para el descanso de las piernas del bebé y pueden viajar sobre elevados para que puedan ver a su alrededor.

martes, 11 de enero de 2011

CUERPITOS AL SOL

Imaginamos un fin de semana como una gran silla de playa y una costa enorme que nos promete placer y relax sin medida. Sin embargo, no todo es tirarse a descansar. Estar informados para cuidarnos y cuidar a nuestros niños de los rayos solares, es la llave de un verano feliz.


La posibilidad de broncearse al exponerse al sol es un mecanismo de defensa de la piel mediado por una sustancia llamada melanina. Existe una clasificación del tipo de piel de los seres humanos que va desde el Tipo 1 (blanca, muy sensible, siempre se quema y nunca se broncea) al Tipo 4 (marrón oscura o negra, insensible o mínimamente sensible, nunca se quema sino que se broncea intensamente).
El sol emite radiaciones llamadas ultravioletas (UV), entre estas podemos destacar las A y las B. Las UVB son las responsables del enrojecimiento y quemaduras (aún con ampollas en la piel) mientras que las radiaciones UVA son las que producen el bronceado, pero también son consideradas factores determinantes del envejecimiento prematuro de la piel así como de la producción de alteraciones inmunitarias y celulares de la misma aumentando, en algunos casos, la posibilidad de cáncer de piel a largo plazo.

¿Cómo cuidarnos y cuidar a nuestros niños del sol?



Los niños suelen pasar muchas horas jugando al aire libre y siempre requieren Fotoprotección. Esto consiste no sólo en la utilización de cremas o protectores solares sino también en:

• el uso de ropa adecuada, clara y elaborada con telas de trama cerrada.
• el uso de sombreros de ala ancha o gorras con viseras.
• el uso de lentes de sol.
• abstención de exposición al sol entre las 11am y las 4pm.
• utilización de fuentes de sombra (sombrillas, parasoles, árboles, etc).

¿Cuándo cuidar a nuestros niños del sol?



Los niños deben ser cuidados permanentemente y en mayor medida durante los meses cálidos (primavera y verano), cuando se realizan actividades o se practican deportes al aire libre y cuando se trata de pieles del Tipo 1, 2 ó 3.


Luego que tu niño ha pasado un día de diversión en la Playa, te recomendamos aplicar, luego del baño en casa, la crema para niños de Melody, esto le hidratará la piel y se sentirá cómodo para su siesta.