martes, 31 de enero de 2012

EL CALZADO DEL BEBE


Antes de que el niño aprenda a caminar, los padres  suelen ponerle “zapaticos” a los bebes para  combinarlos con su ropa, y así verlos elegantemente trajeados, para calentarle los pies y para darle protección a estos. Por lo tanto este calzado deberá ser muy blando, amplio y tener la misma forma del pie del bebe.

Cuando el niño comience a caminar, los zapatos deberán evitar que se caiga, las “gomitas” en los más pequeñitos pueden hacer que el bebé se caiga al enredarse en las alfombras, por otro lado las suelas muy lisas pueden hacer que patine y se caiga con facilidad.

En un niño en crecimiento, particularmente durante los primeros años necesitará zapatos nuevos frecuentemente, aproximadamente alrededor de 3 a 4 meses, para así acomodar el rápido crecimiento de sus pies. Por lo tanto cuando vamos a adquirir zapatos para nuestros niños debemos de tener en cuenta cuales son las características de un buen calzado, las cuales mencionaremos a continuación. 

1*   Buen ajuste. Suficientemente cómodos y sueltos cuando se usan con medias blandas y absorbentes.
2*  La forma, de acuerdo con la forma del pie. Anchos y espaciosos en la zona de los dedos. Punta redonda, no punta aguda.
3*  La suela debe ser blanda, para que absorba choques, el tacón debe ser bajo, nunca alto.
4*  El material del cual está elaborado el zapato permitirá que “respire” el pie, por lo que se recomienda que éste sea fabricado de lona o cuero, nunca de plástico.

Espero que con estos pequeños datos puedan elegir el mejor calzado para sus hijos y de esta forma podamos evitar lesiones en nuestros pequeñitos.
Dra. Gabriela Guerra Khliefat
Pediatra- alergóloga-inmunóloga

lunes, 16 de enero de 2012

¡Mi hijo tiene amigdalitis!

Empecemos por decir ¿Qué son las amígdalas? son dos estructuras que se encuentran a los lados del velo del paladar, formados por un tejido donde se fabrican defensas contra las infecciones, y que puedes visualizar directamente al abrir la boca de tu hijo o con ayuda de un baja lengua. Debido a su ubicación las hace más propensas para adquirir infecciones. Son  altamente contagiosas, por eso cuando le diagnostican una amigdalitis a tu bebe es mejor y más conveniente para su  pronta recuperación, mantenerlo en casa. Estas infecciones se presentan con mayor frecuencia entre los 3 y 5 años de edad sin distinción de sexo.


Hay dos clases fundamentales de infecciones que afectan a estas estructuras, siendo importante su distinción, por las implicaciones en el tratamiento:

  • La amigdalitis viral está, como su nombre indica, producidas por virus y por tanto no van a responder a tratamiento con antibiótico.
  • Por otra parte, las amigdalitis bacterianas sí que pueden beneficiarse del tratamiento con antibiótico. En especial la producida por un germen que se llama estreptococo beta hemolítico.
Los síntomas de presentación son bruscos, con gran dolor de garganta espontáneo y al tragar, rechazo del alimento, mucha salivación en los casos donde el germen sea más agresivo,  fiebre que puede durar generalmente más de 48 horas una vez comenzado el tratamiento adecuado e indicado por tu pediatra.

Los primeros días son frecuentes los episodios de fiebre de 39º-40º que responden mal a los antipiréticos habituales y que, en más de una ocasión, nos llevan a los servicios de emergencias. Al tragar pueden incluso quejarse de dolor de oídos. Los niños no quieren comer, rechazan los alimentos más si son calientes. Decaimiento general. Inclusive pudieras visualizar un exudado blanco en ambas amígdalas.

Igualmente frecuente es la aparición en el cuello del niño, de ganglios inflamados, dolorosos, en ocasiones de tamaño considerable y que alarman muchísimo a los padres cuando por casualidad se los notan al tocar a sus bebes.

En el tratamiento, hay que insistir lo importante de identificar y  etiquetar el cuadro como viral o bacteriano, y saber si hemos de darle o no antibiótico, y es aquí donde solo tu pediatra te debe orientar pues recuerda que evitamos el uso no necesario de antibióticos y algo en medicina llamado resistencia bacteriana.

Te damos algunas medidas y recomendaciones generales:
  • Consigue que tu hijo beba suficiente líquido. La fiebre hace que pierda más líquidos y el dolor al tragar puede impedir una correcta hidratación. Ofrécele comidas blandas y con tendencia a lo frío, que le apetezcan (yogures, helados, compotas, flanes, batidos). Claro  todo esto dependiendo de la edad de tu hijo.
  • Usa los antipiréticos y/o los analgésicos en las dosis y tiempos que te indique tu médico. A veces es interesante hacer coincidir las comidas un rato después de la dosis del analgésico. El niño se sentirá mejor y tolerara mejor el tragar.
  • No olvides  que algunos niños son muy vomitadores en estos procesos y, si le das su medicación y la vomita, no hemos conseguido nada. Razón por la cual deberás ofrecerle pequeños sorbos de líquido. Si tu pequeño no es tan pequeño pudieras intentar realizar gárgaras diluyendo ½ cucharadita de sal en una taza de agua. Algunos niños lo toleran pues les ofreces aliviar el malestar mientras la infección desaparece.
Aunque desaparezcan los síntomas, debes completar el tratamiento. La infección puede parecer curada y no estarlo, volviendo a comenzar a los pocos días y sería motivo de frustración y angustia.

La admisión hospitalaria es necesaria para muy pocos pacientes con faringitis o amigdalitis. Debes mantener una estrecha comunicación con tu pediatra. Saber que estas infecciones pueden ocasionar temperaturas muy altas y persistentes aun con el tratamiento adecuado.

La mayoría de las veces acudimos a la emergencia por no querer bañar a nuestros pequeños. El baño es tan importante como las medicinas indicadas por el pediatra. Si persiste acude de nuevo donde tu amigo el pediatra, existen complicaciones de las cuales se debe estar vigilantes a que no estemos ante una de ellas.  El paciente ocasional con una amigdalitis severa no complicada puede requerir hospitalización si presenta imposibilidad para la ingesta de líquidos  o deshidratación.

En la consulta tal vez por desespero frente  al manejo de las infecciones y la fiebre los padres preguntan si sería mejor extirpar las amígdalas. Mi recomendación es que tenemos que individualizar a cada pacientico. Solo en ciertos casos se deben extirpar:
  • Apnea obstructiva (pausas en la respiración durante el sueño por obstrucción de las amígdalas). Desórdenes en la alimentación, mal oclusión dentaria, anomalías en el desarrollo facial del niño, repercusión en el aparato fonador (habla). Halitosis (mal aliento) - Absceso periamigdalino (pus alrededor de la amígdala)- Obstrucción grave vía aérea   - Infecciones recurrentes documentadas
El diagnóstico de faringitis no implica necesariamente que deba administrarse un tratamiento antibiótico. Una analgesia adecuada puede ser lo único que  requiera tu hijo. No lo auto mediques por muy fácil que creas tener solucionado el problema apóyate siempre en tu pediatra.

Los antipiréticos o antiinflamatorios no esteroides sólo los debemos usar en los casos cuando los indique el médico. Debemos saber que ellos  se han asociado a riesgos bien reconocidos, como sangrado gastrointestinal, nausea, vómito, dolor abdominal y diarrea.

Pronto tu bebe lo veras sano y reincorporado a su rutina diaria. No lleves a tu bebe enfermo a la guardería su recuperación será más lenta y provocaras infecciones en otros niños produciendo un círculo cerrado donde siempre habrán niños enfermos.





Dr. Anselmo Campos
Clínica Santa Sofía El Cafetal - Caracas
anselmocampos2011@gmail.com

martes, 22 de noviembre de 2011

LACTANCIA MATERNA

No hay fórmula mágica ni exacta que nos indique como alimentar a nuestros bebes. Lo que si te recomiendo es que des lactancia materna mínimo los primeros 6 meses de vida de tu bebé. Pasado ese tiempo debes proporcionar  y complementar con otros alimentos que le ofrezcan los requerimientos necesarios para su crecimiento y desarrollo.

Ya sabes que la lactancia materna le suministrará además de todos los componentes nutricionales necesarios, una buena calidad de anticuerpos que protegerán a tu hijo de infecciones. La leche materna es el alimento perfecto para ser asimilado por un intestino en periodo de formación y maduración. 

El fundamento médico del por qué introducir otros alimentos distintos a la leche materna  luego de los 6 meses es por la maduración de la mucosa intestinal y disminuir la posibilidad de despertar alergias en nuestros hijos, sin embargo, es recomendable que los padres sean pacientes en esperar los 6  primeros meses de vida antes de introducir otro alimentos a la alimentación del bebé. Sabemos que la sociedad y el ritmo de vida actual muchas veces nos presionan para iniciar estos alimentos antes de la edad recomendada, pero con esfuerzo y dedicación conseguiremos un mejor resultado en el bienestar del bebé a futuro.

No debemos olvidar que el reflejo de extrusión  de los alimentos (expulsar todo lo que toque los labios) desaparece mayormente a los 6 meses de edad.  Siempre les recomendamos a las madres ofrecerles entre 10 y 15 minutos de lactancia en cada mama. Existen eventualidades de la lactancia, si la madre produce mucha leche pueden ofrecerle más tiempo. Se calcula que 15 minutos es el tiempo promedio donde un bebé puede vaciar la glándula mamaria.

No olvidemos que los bebés marcan su ritmo de comida. Puede ser cada 2-4 horas según sea su vaciamiento gástrico. Hay bebés que alargan este tiempo y otros lo acortan… Siempre les recomiendo a los papás no despertar al niño para darle de comer partiendo del principio que estén sanos. Si duermen no los despiertes. Recuerda que los bebés son unos gourmet. Saborean la leche de la madre y según la hora del día pueden aceptarla o rechazarla con mayor avidez. 

La lactancia materna ayuda a las madres a quemar esas calorías de más que aumentan durante la gestación. Ayuda a recuperar el peso y se disminuye la incidencia del cáncer de mama.

No debemos abandonar la lactancia materna ello implica problemas sanitarios como desnutrición, alergias, diarreas ente otros.


Dr. Anselmo Campos 
Clínica Santa Sofia El Cafetal Caracas


miércoles, 16 de noviembre de 2011

Dra. ¿Por que llora mi bebé?

Durante nueve largos meses la familia se prepara para uno de los acontecimientos más hermosos de la vida que es la llegada de un nuevo ser, la llegada de un hijo.

Por fin el día del nacimiento llega y todos festejan la nueva vida de este ser tan querido, pero los padres, sin saberlo, comienza una etapa llena de dudas y angustias, ya que el esperado bebé no puede comunicar lo que le pasa a través del lenguaje oral al que los padres están acostumbrados normalmente.

Se tiende a pensar que los bebés no se pueden comunicar, sino que hay que esperar a que comiencen a hablar; cosa que no es cierta. Para ellos el llanto son sus primeras palabras, pero para los padres son las primeras angustias ya que les es difícil poder descifrarlo. Para esta común y repetida situación, lo ideal es aprender a conocer y a diferenciar este nuevo lenguaje.


El llanto de los niños recién nacidos y durante los primeros meses de vida, le irán dando la pista de lo que al niño le ocurre. Existen tres clásicos llantos que se acompañan de algunos datos curiosos y que les inducen a pensar qué ocurre. Las causas más frecuentes del llanto son el hambre, frío y dolor.

Existen algunos tips que le ayudarán a diferenciarlos unos de otros.

1- El llanto del hambre: Este es un llanto intenso, constante, que no para y se acompa
ña de la succión de los deditos en la boca y la búsqueda del pecho de la madre al cargarlo. En este caso, se le ofrece comida, y el niño, al quedar satisfecho cesa de llorar.

2- La segunda causa más frecuente es el frío: Este es muy fácil de distinguir ya que se aprecia en la piel. ¿Cómo? Se le ven los deditos, la boquita más oscura con un leve tinte entre rojo intenso o azulado, la piel del cuerpo se ve marmoleada ya que se asemeja a un mármol, porque se ven zonas más claras y zonas más oscuras. Para calmar el llanto lo que usted debe hacer es abrigarlo, y notará como se calma.

3- La tercera causa es el dolor: En esta situación, todos los padres se preguntan ¿Cómo saber qué le duele? Para los bebés el primer dolor es el cólico y para diferenciarlo, de cualquier otro dolor, se debe tomar en cuenta, que éste es un llanto muy intenso que no cesa. En el bebé se observan signos como movimientos de brazos y piernas constantes, sin parar, el rostro puede ponerse rojo, y es de tipo cíclico, lo que quiere decir que dura algunos minutos, se calma por un período corto, y luego se vuelve a iniciar.

Para evitar el cólico es importante tomar en cuenta y saber siempre lo que el bebé ingiere y cómo lo hace, para no experimentar este incómodo dolor. Hay que recordar que la fuente principal de alimentación del recién nacido es la leche materna, por lo cual, los pediatras deben hablar con la madre para que evite ingerir algunos alimentos que pueden inducir con más facilidad al cólico del pequeño, ya que todo lo que come la madre, el bebé también lo recibe.


Es importante que se eviten comidas con muchos condimentos, ricas en grasas, granos, y alimentos que produzcan gases tales como el repollo, coliflor, y en especial aquellos que a la madre con anterioridad le hayan producido malestares gástricos, Otras opciones que deberían evitarse por alergia alimentaria serían los huevos, pescados, mariscos, cerdo, chocolate y cítricos.

Recuerde siempre dedicarle suficiente tiempo al bebé para que pueda expulsar los gases, el no hacerlo representa una importante causa de cólicos y además nos ayuda a evitar el hipo y los buches. Para esto, la madre debe saber que el alimento, no debe ser ofrecido en una sola toma. Se recomienda alimentarlo en una primera fase, posteriormente sacar los gases y luego reiniciar hasta culminar la alimentación.

Espero que estos pequeños trucos les ayuden a entender y descifrar al nuevo ser que ha sido tan esperado y querido en la familia, y disminuir la ansiedad que resulta del llanto del recién nacido en los padres.


Dra. Gabriela Guerra Khliefat
Pediatría - Puericultura Inmunología- Alergia

jueves, 10 de noviembre de 2011

ESTIMULACIÓN PRECOZ EN EL QUEHACER COTIDIANO


En mi práctica diaria como pediatra, me he topado con un sinfín de casos donde los padres acuden a mi consulta preocupados por cómo realizar la estimulación precoz de sus niños recién nacidos para estimular el desarrollo psicomotor.

Por lo que quise aplicar los conocimientos de la estimulación precoz en el quehacer cotidiano de los bebés y sus padres, de una forma práctica y fácil para no tener excusas de no poder realizarla.

Juegos desde el nacimiento hasta las doce semanas

1.- Golpecitos

Finalidad: relajar los músculos y tener conciencia del propio cuerpo. Este juego es cómodo y fácil de ejecutar, se realizará por un tiempo no mayor de 10 minutos.
Desvestir al niño y colocarlo sobre un edredón o similar, y sentarse o arrodillarse junto a él. Luego comenzaremos a realizar los siguientes pasos:

Acariciarle con suavidad los brazos desde los hombros hasta las manos: igualmente acariciarle las piernas desde las caderas hasta los pies y conjuntamente hablarle o cantarle dulcemente.

Extender uno de los brazos y darle golpecitos suaves a cada lado con ambas manos abiertas.

Repetir esto en el otro brazo y en las piernas desde las caderas.

Acariciarle la barbilla con movimientos circulares de la mano; darle masajes desde el cuello hasta la frente, en ambos lados de la cabeza. Este ejercicio se recomienda realizarlo antes del baño o de vestir al bebé para así relajarlo y ayudarlo a dormir.

2.- Baila conmigo

Finalidad: ayudar al niño a que encuentre su propio sentido del ritmo, lo que le servirá de base para desarrollar futuras habilidades.
De pie: Sostenerle firmemente contra el pecho y mantener apoyada la cabeza contra el hombro.

Con la otra mano rodear el resto de su cuerpo.Poner la música y moverse suavemente al ritmo de ella mientras se tararea la melodía o se canta la letra en voz baja.

3.- Sigue la cara

Finalidad: Es estimular la percepción visual del niño; enseñarle a seguir con los ojos objetos en movimiento.

En la misma posición del ejercicio anterior, debemos colocar nuestro rostro cerca del rostro del niño, y comenzaremos a mover el rostro en torno a él, y repitiendo en voz baja su nombre y frases como “mira a tu mami”, etc.

Igualmente podemos variar este ejercicio utilizando un muñeco de colores vivos y colocándolo cerca de la cara del bebé, moverlo y hablar en lugar de éste como por ejemplo “como estas bebé”. Moverlo lentamente de lado a lado observando si los ojos del niño lo siguen. Repetirlo durante un periodo de 4 a 5 minutos.

4.- El niño y yo

Finalidad: ayudar al niño a adquirir conciencia de las similitudes entre él mismo y los otros.

Acostarlo de espalda sobre un edredón o similar y sentarse o arrodillarse junto al bebé. Comenzaremos entonces a realizar los siguientes pasos:

Acercar su rostro al suyo y guiarle sus manitas hacia el rostro de nosotros y hacer que toque las diferentes partes del rostro mientras las nombramos.

Hacer que sus manos acaricien las nuestras. Este ejercicio deberá repetirse varias veces.

Con estos ejercicios simples y fáciles de realizar, estarás estimulando a tu bebé desde el comienzo de su vida, para proporcionarle un desarrollo físico y psicomotor adecuado a su crecimiento. Recuerda que la mejor estimulación que un bebé puede recibir es la que sus padres le proporcionan con el amor y los cuidados que se merece, un bebé feliz siempre será un bebé más sano y con mejores condiciones.

Elaborado por:


Gabriela Guerra
Puericultura – Pediatra – Inmunología – Alergología
Editora de la revista “De Visita muy Cerca de Ti”

miércoles, 19 de octubre de 2011

¡Tiene piojos! Así es el tratamiento

¿Hay epidemia de piojos en el colegio o en la guardería de tu hijo? Los piojos no son peligrosos, pero resultan muy molestos y se contagian con muchísima facilidad. La prevención y un buen tratamiento son la mejor fórmula para combatirlos.

Estos parásitos se alimentan de la sangre que extraen y su picadura suele producir picor e inflamación, por lo que es muy corriente que el niño se pase el día rascándose.

Y el problema es que, a pesar de no ser peligrosos para la salud, ya que no transmiten enfermedades, son bastante difíciles de erradicar y se multiplican a gran velocidad. En sus 30 días de vida media, una hembra puede llegar a poner hasta 200 liendres, huevos de color blanquecino y muy pequeños (1 mm), que quedan adheridos al cabello, a unos 3 milímetros del cuero cabelludo. Y si no se eliminan, estas liendres se convierten en nuevos piojos. Además, aunque no saltan ni vuelan, sino que se desplazan andando, se contagian con una extraordinaria facilidad cuando los niños comparten ropa o accesorios o, simplemente, cuando juegan con las cabezas juntas.

Las niñas son más propensas a sufrirlos, pero no se debe a que lleven el cabello largo ya que los piojos no tienen preferencia por un tipo de cabello concreto. Les gustan tanto los largos como los cortos, los lisos como los rizados, los morenos como los rubios y pelirrojos... y los sucios como los limpios. Hay que abandonar la idea errónea que asocia piojos e higiene personal incorrecta. Sólo desde esta premisa se puede entender que la pediculosis es un problema global, que afecta a cualquier niño por encima de consideraciones de tipo cultural, social o económico.


Los tres pasos para combatir estos molestísimos parásitos son la prevención, el tratamiento adecuado y un eficaz mantenimiento. El proceso para llevar a cabo el tratamiento con un producto antipiojos es bastante similar en todos los casos:


Aplica el producto y deja que actúe el tiempo que esté indicado.

Lava bien la cabeza y aplica un suavizante. Después deja secar al aire en lugar de utilizar secador (el calor intenso reduce los efectos de ciertos componentes químicos).


COMIENZA EL PROCESO DE "BUSCA Y CAPTURA"

Los piojos son parásitos sin alas que se instalan en el cuero cabelludo de los seres humanos, sobre todo en el de niños de 3 a 12 años -se calcula que entre un 5% y un 14% de la población infantil sufre una pediculosis en algún momento a lo largo del año-.

En lugar de instalar una lámpara directa sobre la cabeza del niño es mejor que busques una ventana con luz natural y le coloques una pequeña toalla de color claro a la altura de sus hombros. Como se deberá quedar quieto durante un rato, dale un cuento o algún juego para que se entretenga. Divide el cabello en zonas, de arriba abajo, y ve deslizando la liendrera (un peine especial para este uso) por cada zona, comprobando que elimina las liendres y los piojos que encuentra a su paso.

EVITA QUE LOS PIOJOS VUELVAN

Tras realizar el tratamiento, presta atención a todo lo que ha estado en contacto con la cabeza de tu hijo, para evitar que los piojos regresen. Desinfecta peines, cepillos, lava la ropa y las sábanas a 55 ºC durante media hora.

En cuanto a los accesorios, los peluches y otros elementos que no puedas lavar, guárdalos bien cerrados en bolsas herméticas durante 10 días. Y no olvides que muchos de los productos recomiendan otra aplicación a la semana de utilizarlos.

martes, 4 de octubre de 2011

Técnicas que favorecen la formación del vínculo con el bebé y que lo tranquilizan

La formación del vínculo, probablemente uno de los aspectos más placenteros del cuidado de un bebé, ocurre durante el período sensible comprendido por las primeras horas y los primeros días posteriores al nacimiento, durante el cual los padres establecen una profunda conexión con el pequeño. El contacto físico entre los padres y el bebé favorece esa conexión emocional.

En los bebés, el apego favorece el desarrollo emocional y este, a su vez, repercute sobre el desarrollo en otros ámbitos, como el crecimiento físico. Otra forma de concebir la formación del vínculo es como una especie de "enamoramiento" de los padres para con el bebé. Los niños que tienen un padre u otro adulto que los quiere de forma incondicional tienen muchas probabilidades de desarrollarse plenamente.

Empiece a establecer ese vínculo con su bebé colocándoselo en el regazo y acariciándolo suavemente de distintas formas. Tanto usted como su pareja pueden aprovechar la oportunidad para establecer contacto "piel a piel" con el recién nacido mientras lo acunan o lo alimentan.

Los bebés, sobre todo los prematuros y los que tienen problemas médicos, pueden responder positivamente al masaje infantil y, especialmente, al masaje para bebés. Determinados tipos de masajes pueden contribuir a la formación del vínculo entre padres e hijos, al tiempo que favorecen el crecimiento y desarrollo del bebé. Hay muchos libros y videos que tratan sobre el masaje infantil y el masaje para bebés (pida al pediatra de su hijo que le recomiende algunos). De todos modos, tenga cuidado: los bebés no son tan resistentes como los adultos, de modo que deberá proceder con mucha suavidad y delicadeza.

Por lo general, a los bebés les encanta escuchar sonidos vocales, como que les hablen, balbuceen, canten o arrullen. Probablemente a su bebé también le gustará escuchar música. Los sonajeros y los móviles musicales son otra forma de estimular la audición de los lactantes. Si su bebé parece nervioso o inquieto, pruebe a cantarle nanas y canciones infantiles, a recitarle poemas o a leer en voz alta mientras lo mece suavemente en brazos o en una mecedora.

Algunos bebés son excepcionalmente sensibles al tacto, la luz o los sonidos, y pueden sobresaltarse y llorar con facilidad, dormir menos de lo habitual y/o girar la cara hacia otro lado cuando les hablan o les cantan. Por eso conviene controlar los niveles de ruido y de luz.

Fajar al bebe, es decir, envolver el cuerpo del bebé en una sábana o mantita, es una técnica que da buenos resultados con algunos bebés durante las primeras semanas de vida. Al permitir tranquilizar al recién nacido, es una técnica que todo padre primerizo debería aprender. Al hacer un fajado, los brazos del bebé quedan pegados al tronco y las piernas bien sujetas. Así, no solo se consigue que el pequeño esté bien calentito, sino que además la presión que ejerce la mantita sobre su cuerpo parece ayudar a la mayoría de recién nacidos a sentirse seguros y cómodos. El fajado también ayuda a limitar el reflejo de Moro (o de sobresalto), que a menudo despierta a los bebés.


He aquí cómo se hace un arrullo:

- Extienda la mantita y doble hacia adentro una pequeña porción de una esquina.
- Acueste al bebé boca arriba sobre la mantita, de modo que la cabeza quede más arriba del pliegue.
- Envuelva el cuerpo del bebé con la esquina izquierda de la mantita y asegure el extremo de la mantita bajo la espalda del pequeño, pasándosela por la axila derecha.
- Pliegue la esquina inferior de la mantita hacia arriba sobre los pies del bebé, doblando parte del tejido hacia abajo en el caso de que se acerque a la cara del bebé.
- Pliegue la esquina derecha de la mantita sobre el cuerpo del bebé y asegure el extremo de la misma bajo la espalda del pequeño, dejándole solamente la cabeza y el cuello al descubierto.